martes, 28 de diciembre de 2010

¿CUANDO NO ES PASCUA EN DICIEMBRE?

Con sorpresa nos hemos informado que un grupo de diputados de la UDI han presentado un proyecto de Ley que señala como requisito para ser candidato a concejal en las próximas elecciones municipales haber cursado y aprobado la enseñanza media. El argumento es conocido y trasnochado en la historia y que se usó para otros cargos públicos de orden político: elevar las capacidades de gestión de estas autoridades locales. Es curioso que esta propuesta provenga de la UDI quien ha tenido dificultades con esta normas, cuadros políticos de su colectividad han tenido obstáculos al momento de postularse a cargos públicos como fue el caso de la Alcaldesa de Viña del Mar, que tuvo que correr para sacar su cuarto medio, y que a medio mundo le quedó claro que es mula (su cuarto medio). Lo otro que es posible de señalar como increíble es que esta propuesta viene de gente que proviene de familias muy lejanas del mundo académico, por decirlo de un modo.
Pero a pesar de que estos UDI sepan que la norma les puede cazar los dedos con muchos de sus potenciales candidatos a lo largo de las más de 340 municipalidades, ellos apuestan que los que más vamos a tener problema son los partidos con más vínculos con cuadro políticos que trabajan en el mundo popular, en las poblaciones y conglomerados urbanos de las grandes ciudades y en las pequeñas comunas rurales. Los partidos de izquierda, entre estos notoriamente el Partido Comunista.
Lo que desnuda la esencia de esta propuesta es la naturaleza del cargo: el concejal es una autoridad política. Pretender ponerla camisas de orden técnico o académica es atentar contra esa esencia. El famoso cuarto medio no le agrega nada a las potencialices de estos líderes comunales. Es mera pérdida de tiempo y distracción a los tiempos que él puede usar en campaña, hablar con los vecinos conocer sus problemas y él mismo mejorar su conocimiento de la realidad social y la economía doméstica de la gente. Eso educa mucho más. Otra cosa es aquel que a lo mejor no quiere dejar procesos de vida incompleta, como es la educación formal. Y si lo hace con ese fin, bienvenido sea. Pero de allí a que sea algo fundamental para su actuación en el municipio; muy caro error si esta persona piensa así.
De mala leche son estos UDI, no sé y no he escudriñado en sus curriculum, pero lo que piden para los concejales, tener cuarto medio, alguien les podría pedir a ellos tener un título profesional; lo que sería una tontera, porque de ellos no se espera actuaciones profesionales ante los más diversos temas que se ven obligados a tratar en la Cámara de Diputados; lo que se espera de ellos es capacidad política para elaborar, ser políticamente creativos al momento de pronunciarse en los temas, las crisis y conflictos e impregnarle a aquellos las huellas digitales de su sector y lo que los electores esperan de su actuación. El hecho que la Constitución de 1980 ya le pidiera cuarto medio a los candidatos a parlamentarios es una restricción con intención política. El Articulo Art. 44. dice, “Para ser elegido diputado se requiere ser ciudadano con derecho a sufragio, tener cumplidos veintiún años de edad, haber cursado la Enseñanza Media o equivalente”, y cuidado que ese famoso “equivalente” es para incorporar a quienes han estudiado en las instituciones de las FF.AA.
Julieta Campusano fue una senadora inolvidable, su actuación es parte del Senado mismo, pero a la vuelta de esta democracia no pudo postularse por carecer de cuarto medio.
Como se ve y lo dice cambalache esta propuesta UDI es “un atropello a la razón”, algo de los inmorales habla este tango, pero para que lo vamos a poner; dejémoslo hasta allí.

Héctor Morales H.

sábado, 4 de septiembre de 2010

MAESTRO RURAL

Si escalas los faldeos cordilleranos,
encontrarás la letra redonda,
la nota de música cristalina,
la aritmética ingenua,
tras el pupitre de madera entintada,
levantando sus manos cómo remolino quijotesco,
el maestro rural.

Si avanzas por el bosque espeso,
encontraras un claro
y una casa ancha con un caño humeante,
una pizarra blanqueada
de territorios verbales,
praderas de historia,
cascadas de tablas de multiplicar,
allí el maestro rural.

Maestro de ojos,
Maestro de rostros,
Maestro de nubes,
Maestro de niños,
Maestro rural.


Héctor Morales Henríquez

(para Silvia Muñoz Accardi,
Luis Corvalán Lepe,
y todos los profesores rurales de Chile)

miércoles, 11 de agosto de 2010

SILVIA MUÑOZ ACCARDI

Silvia, nació en la fría Punta Arenas el 7 noviembre del 1948. Hija de Manuel, un hombre de Chiloé, que abrazó la carrera de las armas, un suboficial de Ejército lleno de sonrisas a quién ella amaba y abrazaba cada día. Manuel, lleno de Tangos y afectos la indujo desde sus primeros días al estudio y la cultura. Hija de Amanda, una hija de un emigrado italiano, un siciliano, que llegó a estos territorios australes lleno de voluntad de vida. Pasaron los años y un canto autor compuso una canción que hablaba de Amanda y Manuel, escuchar ese poema necesariamente, a quienes les conocimos, nos traía a la memoria a esta Amanda y a este Manuel; los padres de Silvia.
Escribir sobre Silvia nos lleva a evocar imágenes que provienen de sus conversaciones; sus juegos infantiles, allí cerca de su casa, en la plazuela en invierno, congelada, en trineos de madera que subían lentamente y bajaban locos entre risas y guantes de lana. Imágenes tibias, en esas cocinas a leña que acogen a las familias, donde se conversa, se canta, se escribe, se sacan cuentas, se habla de la vida.
Silvia, tuvo dos hermanos, Juan y Ángel, que podrían rememorarla cómo una hermana llena de vitalidad, y de esa feminidad desde la prudencia, que siempre le caracterizó. Esa hermana mayor llena de seguridad y comentarios sobre lo cotidiano y trascendente que permite levantar la vista y mirar hacia ese lugar.
En su casa siempre hubo una fotografía que nos muestra a una Silvia adolecente vestida con ruedos blancos y coronada de reina de la primavera en un tradicional evento que realizaba, cada año, la Cruz Roja de Punta Arenas. Esta nos muestra la sonrisa, de una muchacha enamorada de la vida, que la acompañó por siempre, en esta se aprecia su espíritu y que no se extinguirá jamás de nuestra memoria.
Como tantas familias de regiones del extremo sur, los Muñoz Accardi emigraron al norte, a Santiago, el valle de las oportunidades, con un clima más benevolente, pagando el costo de vivir en el anonimato y sin esas veredas y esquinas donde todos se conocen y se saludan y siguen los detalles de las vidas de los demás, en esa fraternidad urbana que ofrecen las pequeñas ciudades y pueblos.
Ese viaje no estuvo libre se circunstancias que quedaron en el recuerdo. El barco avanzaba bajo la destreza de marineros expertos en enfrentar las aguas tomentosas, en particular las del denominado “golfo de penas”. En ese lugar el barco fue arrastrado por la fuerza de las corrientes y se estrelló con unos roqueríos, el naufragio fue inevitable y los pasajeros estuvieron al borde de la muerte. El barco fue amarrado a esas rocas. Desembarcaron primero según la tradición las mujeres y los niños. Silvia siempre retuvo en su retina la figura de su padre que los despedía y alentaba, mientras permanecía a bordo hasta que el salvamento estuviera concluido. Al tercer día a la distancia pasó un barco para rescatarlos; de vuelta al puerto de salida, la ciudad se volcó a recibirlos y saludarlos; náufragos salvados de la muerte.
Ya en Santiago, la familia inició una nueva etapa, sin nunca perder el vínculo afectivo con esa tierra lejana, y con vínculos permanente con otros vecinos, asentados también en este lugar. Por recordar algunos, quizás los más queridos, el vecino José y la vecina Doris.
Después de vivir algunas semanas en una pensión de la calle San Ignacio, por el costado de la Escuela de Suboficiales, arrendaron una casa en segundo piso en el 874 de esa calle. Con ellos, había emigrado también la abuela Rosario, su figura menuda acompañada de bastones era familiar verla en ese balcón espacioso, junto a un par de gatos curiosos, miraba el transcurrir de la vida.
Por esas escaleras de buenas maderas, en un bullir de colegios, y niñerías Silvia y sus hermanos subían y bajaban acumulando cada día nuevas historias y amigos. Los hermanos mayores realizaron sus estudios de las entonces Humanidades en el Liceo N° 10, allí en la calle 10 de julio con Lira. El menor, en una escuela cercana, esperaba su momento para entrar el Liceo de Aplicaciones.
SILVIA Y SALVADOR ALLENDE
En su juventud a fines de los años 60 Silvia conoció a Salvador Allende, a través del vecino José. Siempre relató esa escena y contó el comentario del futuro Presidente cuando ella le describió su proyecto de estudiar pedagogía en inglés en la sede de Iquique de la Universidad de Chile. Él, nos imaginamos, con su estilo y vozarrón, le dijo “felicitaciones por estudiar, para que seas una mujer autosuficiente y no tengas que depender de ningún patán”; ella al terminar la anécdota siempre agregaba “con el tiempo me casé, pero no me casé con ningún patán”. Evidentemente, era el momento en el cual su esposo, Ramón, desplegaba una sonrisa notable.
NORMAL ABELARDO NUÑEZ
Estar lejos de su casa, la distancia, indujo a Silvia resolver retornar a Santiago y enrolarse en el programa de especialidad de la Normal Abelardo Núñez. Allí egresó como Profesora de Educación Básica o Primaria, y se inició en el mundo del trabajo. Quienes compartíamos con ella a diario en esa época recordamos sus historias, las descripciones de sus alumnas, y cómo nos relataba detalles sorprendente. Una vez llegó conmovida, una de ellas había sufrido un accidente en la rueda mecánica de unos entrenamientos, una rueda había tomado algo de su cabello, Silvia sufrió el impacto y el dolor de esa situación.
Allí en la Escuela Normal ingresó a las Juventudes Comunistas. El edificio tenía unos amplios patios donde el bullir y la efervescencia social a todos movilizaba. En esas aulas conoció a Rolando Alarcón, a quien admiraba por su voz y su sencillez.
RAUQUEN
En 1970, estudiando en la Normal; conoció amigas que la invitaron a participar en un conjunto de música folklórica costumbrista, con danzas y cantos del 900. El grupo Rauquén. Todo ese ambiente le resultó mágico, allí compartió, muy joven, con amigos con quienes se relacionaría toda su vida; nombrar algunos se comete la injusticia de no nombrar a tantos otros, pero no nombrar a Juan y Eduardo es cometer una doble injusticia. Por aquellos días se publicó en la revista Ritmo un reportaje, sobre las danzas del 900 del grupo Rauquén. En esas fotos a color se le ve en actitud de danza, con trajes de fantasía en los salones santiaguinos del siglo XIX. El muchacho que la acompaña, adivinen quien es; Ramón Andreu, por supuesto, su esposo de toda una vida.
A este Ramón Andreu un día lo presentó en su casa como un pololo, un ingeniero en alimentos, delgado cómo palo de escoba, que llegaba en un “Mess Smith” que con forma de avión con alas cortas donde la gente se subía por el techo y se sentaban uno delante de otro con manurio de avión; popularmente les llamaban los matapiojos. Silvia el primer, día que conoció a Ramón, junto a una amiga tuvo que ayudarlo a empujar ese artefacto; él por supuesto ese día se fue con un número de teléfono anotado en el capot; desde ese día nunca más se separaron. Después a este joven profesional, y uno de los expertos más reconocidos internacionalmente en Estudiantinas, cuando le aumentaron los ingresos apareció con una citroneta celeste.
Con Rauquén acumuló experiencia, cada año iban al festival folklórico de San Bernardo, hicieron giras. Si ponen en “YouTube” la palabra “bigotitus” podrán ver programas de TV de los setenta, y ver bailando a Silvia Muñoz.
MATRIMONIO
En 1975, se formó la familia Andreu Muñoz, con el matrimonio de Ramón y Silvia. Se casaron en la Iglesia de San Crecente, allí en Santa Isabel con Salvador. Todos vestidos del 900, y animado por Rauquén. Pero, algo especial sucedió en esa ceremonia, por alguna razón se encontraba allí un sacerdote, que al ver todo aquello pidió autorización para sumarse al ritual. Pero es más, terminada la ceremonia, siguió a los novios en moto, con gestos de parabienes y felicidades; ese sacerdote fue Esteban Gumucio, hoy iniciado en un proceso de canonización, por su trabajo junto a los pobres en la población Joao Goluart.
LA DICTADURA
Todas estas escenas transcurren ya bajo la dictadura. Muchas de estas cosas actividades eran de cuidado, toda esa actividad al margen de los ministerios y eventos oficiales no era bien vista por las autoridades. Pero el ingenio siempre primó, y ya en plenos años setenta comenzaron a manifestarse las primeras expresiones que tenían por objetivo a que la gente se reuniera, solo se juntara y conversara de sus vidas. Eso ya era bastante. Ramón y Silvia igual cómo iban habitualmente a la peña de “Chile Ríe y Canta”, ahora van a la peña de Nano Acevedo, a la Picá de Maritza Pastor; en esta última comenzaron los dolores de parto, y salió corriendo hacia la Clínica Las Lilas, donde nació Silvita, su hija mayor. Allí donde con alboroto la familia y los amigos jugaban a pronosticar el sexo, el peso y la altura que tendría la recién nacida; la ganadora fue la señora Amanda, la que con su premio le compró un hermoso regalo a su nieta.
Hacia 1980, Ramón y Silvia participan como fundadores de AMFOLCHI, junto a otros folkloristas inician eventos, conciertos, y una tradicional misa con el cardenal Silva Henríquez. En ese espacio se hace cargo de la Secretaria Ejecutiva, y sacan adelante una “Revista informativa” que hoy es la revista El Arado. En estos días trabajan con Lucy Casanova, con Margot Loyola, y tanta gente que llevará por siempre en sus recuerdos la figura de Silvia Muñoz. A poco andar nació su hija Andrea, a quién su hermana recibiría embutiéndole un cucurucho de helado en la boca. La familia, ya completa, levantó anclas y echaron a navegar hasta el día de hoy; con dos nuevas adquisiciones; Jaime y Oscar, los yernos.
AGECH, ASOCIACION GREMIAL DE EDUCADORES DE CHILE
En el ámbito gremial Silvia participa en las primeras acciones tendientes a organizar al magisterio cómo una estructura independiente del régimen militar. Silvia es una de las fundadoras de AGECH, la Asociación Gremial de Educadores de Chile. Allí conoció a Manuel Guerrero Ceballos cuyo asesinato le impactara tanto.
TODAS LAS FORMAS DE LUCHA
En los años 80 el pueblo comenzó a reaccionar, y se instaló un sentimiento de levantarse, ponerse de pie y enfrentar a la dictadura, y aceptar que había llegado el momento de asumir que era necesario reivindicar como justas todas las formas de lucha. Con ese convencimiento Silvia se sumó con entusiasmo a acciones y una entrega que dio cuenta de su valor y de riesgos. Estas palabras no cubren suficientemente su aporte en esta lucha que recién se ha comenzado a escribir por parte de los historiadores y el tiempo entregará en sus horizontes para valorar ese aporte a la democracia que hoy nos convoca a perfeccionarla.
En ese período Silvia Muñoz se relaciona y trabaja codo a codo con destacados dirigentes de la lucha por derrotar a la dictadura. Silvia, pudo haber logrado tener muy superiores responsabilidades, y sin dar nunca un paso al costado siguió aportando de un modo tal de no poner en peligro a los suyos: la muerte mostro sus faldas muy cerca de su puerta. De allí nace un afecto mutuo con Gladys Marín quién siempre pidió estar informada y muchas veces llamó a Silvia, cuando se inició el proceso de su enfermedad. Hace pocos días el Partido Comunista de Chile la condecoró con la medalla “Elías Laffertte”, que ella recibió con mucha emoción en un acto solemne en el Instituto Alejandro Lipzchut. En estas últimas horas fue visitada por su célula del Partido Comunista la cual ha resuelto llevara, a partir de hoy, la denominación “Silvia Muñoz Accardi”, por dirigentes sociales como Jaime Gajardo, y el diputado Lautaro Carmona, Secretario General de su partido.
En el año 1990 Silvia Muñoz fue candidata a Concejal de la Municipalidad de Estación Central. Por esos días, su hermano Angel lo era también por la comuna de El Bosque, sólo a ella se le podía ocurrir pedir a sus adherentes seguir en caravana hasta esa comuna para apoyar a su hermano.
HIJA DE LA VIUDA
Por inquietudes espirituales e intelectuales, Silvia ingresó a la masonería femenina, afiliándose a la Respetable Logia “Ayún” N° 4, en la cual recibió los tres grados simbólicos operativos.
EL COLEGIO DE PROFESORES
Silvia Muñoz, entre los años 1993 y 1995 fue dirigente del Directorio Comunal del Colegio de Profesores, en el comunal Estación Central y su presidenta desde 1996 a 1999; y desde ese año a hasta hoy fue dirigenta del Colegio Metropolitano de Profesores; ocupando el cargo de encargada de Bienestar y de Cultura. Desde estos cargos proyecto el área de cultura realizando las dos últimas Ferias de Todas las Artes del Magisterio. Será inolvidable los viernes culturales por los cuales pasaron innumerables grupos históricos, cómo Margot Loyola, y jóvenes cómo el “Son de Conchalí” por nombrar algunos. Los encuentros literarios y las Tertulias de conversación. Las exposiciones o el Corredor de arte permanente “Carlos Berríos Valdés”, con trabajo de fotografía, pintura, artesanía, lanigrafías, telares.
En el departamento de educación y cultura desarrollo numerosos encuentros temáticos sobre la contingencia; Loce, Lege, Congreso de Educación, Seminarios Formación inicial docente, a raíz de esto le extendieron invitaciones para eventos en las diferentes comunas de la Región Metropolitano. Dejó tareas pendientes, que estamos seguros serán realizadas por los colegas que seguirán en estas responsabilidades, cómo la realización de una Feria Nacional de Todas las Artes del Magisterio.
Silvia era muy preocupada por los temas de formación docente y estos la guiaban en el pensamiento de Paulo Freire, de cuyos libros sacaba citas e ideas para sus presentaciones.
Silvia Muñoz, estaba convencida de la necesidad de apoyar a los profesores para lograr un trabajo cada día mejor, en la cual se sustentara en una seguridad en lo que realizaba. Para ella el profesor debía esforzarse en dominar los contenidos temáticos para entregárselos a los niños. Para ella el Estado debía asumir la tarea de formar a los profesores, para ella ese asunto no era de privados.
Era una dirigente que vibraba con los avances de la organización gremial a la cual pertenecía, sentía una gran amistad con los presidentes del colegio metropolitano y nacional, con quienes se relacionaba con afecto y lealtad.
SU LUCHA POR LA VIDA
Todos quienes la conocimos somos testigos de su tremendo amor por la vida. Somos testigos de todo lo que hizo por mantenerse con vida y trabajando; lo que hizo hasta las últimas semanas que le fue posible.
Pocas horas antes de su muerte, quien escribe este esbozo de biografía de Silvia Muñoz sorprendió a sus hijas mirándola con un tremendo amor, la observaban como respiraba tan plácidamente, como quien sólo duerme y dormirá por siempre, como quien respira tan dulcemente y respirará por siempre. He allí, en el amor de esas miradas, el gran fruto de la vida: amor y sólo amor.
Ya los viejos griegos sabían que el amor de pareja; así como el amor de Ramón y Silvia, es un todo. Porque, el amor es una búsqueda, y el amarse es mantenerse en estado de haberse encontrado. Todos quienes en nuestras vidas, de una u otra forma, en uno u otro momento interactuamos con Silvia nos quedamos plenos de amor, y será esta energía la que se manifestará en el recuerdo eterno, por siempre y que perdurará mientras seamos lo que somos; puro amor hecho materia.



Domingo, 8 de agosto, a medio día, del año 2010

EL POR QUÉ DEL FUEGO, EL POR QUÉ DEL AIRE

Cuando ya todo es silencio,
Silvia,
permíteme romper la cortina del séptimo velo
y entrar en la habitación de tu profunda conciencia
para entregarte el poema aromado,
lleno de brisas y aguas marinas.
Un poema de vientos cósmicos,
que de cuenta de tu figura ligera,
cruzando el golfo de penas,
para mostrarte cómo sirena apegada
a esas rocas nocturnas vestidas de noche.
Un poema austral, de hielos blancos,
que te muestren de reina sonriendo
en primavera.
Que te muestre en juventud
en las manifestaciones del pueblo
pretendiendo para sí la historia.

En este cosmos somos habitantes perpetuos;
en un momento de tierra y agua
y en otros de cenizas y aire.
Por estos territorios,
pasó tu caminar de doncella.
Todas las pizarras,
en todas las escuelas,
hoy amanecieron con tu nombre.

Hoy te confundes con las mariposas;
te has puesto a volar entre acantilados,
bosques, praderas y quebradas.
y no faltará un picaflor verde
que capture algo de ti
y te lleve a un nido
para cobijar huevos tibios con un piar escandaloso.
Y puede suceder que abejas te lleven a sus colmenas
y allí te confundas con la miel.
En un rio podrías ser parte
de algún salmón agitado de distancia
queriendo llegar arriba de la montaña.
Así hecha cenizas puedes hacer tantas cosas,
en el mar las corrientes
te llevaran a playas lejanas,
o podrías retornar a los mares del sur,
o quizás al media día situarte al centro del más grande océano,
cómo puedes ver en esta nueva libertad
el planeta es tuyo,
no existe lugar donde no puedas llegar
y hacerlo para ti,
empaparte de continentes,
todos los mares son tuyos,
todas las selvas,
todos los hielos,
todo está a tu alcance,
Silvia alada.

Todos eligen la tierra,
tu has elegido el fuego,
todos eligen el agua,
tu has elegido el aire.
Permíteme llegar a una pequeña mesa
para preguntarte ¿por qué?
Todas mis respuestas son débiles,
entrégame la tuya,
Silvia florida.
¿Por qué?
Silvia de nieve,
Silvia hojas verdes,
Silvia de hojas secas.
Responde mi pregunta,
no la escondas en el fondo de la roca,
no quiero encontrarla escondida en un diamante,
en un ámbar rojo,
en los ojos de un conejo,
en el corazón de una paloma,
no escondas esa respuesta
en la figura de una nube
en el mugido de las reses lejanas,
en el canto de un gallo encaramado,
en mis pulgares que cabalgan
en estas teclas de metal.
Responde esa pregunta y quedaré tranquilo
y beberé el dolor de no tener tu mirada
ni el giro de tu voz,
ni el entusiasmo de tus pasos en danza.
Silvia de fuego.
Silvia de aire.
Responde,
¿por qué fuego, porqué aire?

viernes, 11 de junio de 2010

SEÑOR LAVIN SI DE VERDAD LE PREOCUPAN LA EDUCACION DE LOS NIÑOS, HAGASE CARGO DE LOS PROBLEMAS VERDADEROS

Hoy, martes 8 de junio, el Ministro de Educación ha sido “citado” a la Cámara de Diputados a dar cuenta, y responder las inquietudes que circularían entre las bancadas por el resultados del SIMCE. Las comillas señalan que en definitiva esta sesión ordinaria no es más que una maniobra de la bancada de la UDI, la que trata de neutralizar la sesión del día 9 de Junio, que gira sobre otra preocupación: los despidos sistemáticos y a gran escala que lleva adelante el Ministerio de Educación. No como un hecho aislado, sino que como un plan predeterminado de los asesores del Ministro los cuales trabajan como mano de hierro en esas dependencias.

La ponencia del Ministro Lavín gira, y no dejará de seguir girando, en apuntar a la crisis de la educación actual en la relación alumno-profesor que se da al interior de la sala de clases, haciendo abstracción de todas las otras variables. Vistas así las cosas los alumnos parecen ser víctimas de profesores ignorantes e insensibles, unos gana panes, que no saben y tiene desidia por cualquier esfuerzo que los lleve a hacer bien su trabajo. Es más, su plan de acción señala que “donde sucede aquello” los Padres y Apoderados deben ser informados, con banderas rojas clavadas sobre los techos virtuales del establecimiento, para que saquen a sus alumnos y los lleven de la mano a uno de “color amarillo” donde un sostenedor se frotará las manos, por el nuevo cliente que le han traído, gracias a un modelo diseñado para esa mecánica.

Quien quiera que escuche esa retórica, y vea su gesticulación, puede ser sorprendido sino cabila en torno a las reales razones que explican la actual situación, de la cual el Sr. Lavín debe hacerse cargo.

La actual situación se explica, en primer lugar, por la acción vandálica de Augusto Pinochet, al darle luz verde a sus técnicos del sector educación, quienes golpearon con una estocada profunda a la educación pública con vistas a convertirla en un campo de negocios, ya no como educación privada de congregaciones religiosas o fundaciones, sino como botín de guerra de gente sólo interesada en meterse al bolsillo las subvenciones estatales, sin tener la menor idea de educación. Señor Lavín, ponga fin a esta situación. Ponga a su ministerio a la cabeza de la educación chilena, como fue desde los orígenes remotos. Cuando los inescrupulosos asesores del dictador vieron en la educación un objeto, o mercancía, para que la “mano invisible” del mercado operara, estos deben haber visto en la educación pública demasiado lujo para gente que no la financiaba, ni la merece.

La actual situación se explica porque los apetitos privatizadores de la educación, y los deseos de ganancia en relación a los pagos que hace el MINEDUC no han cesado y se mantiene en pie. Sr. Lavín, ponga fin a esa situación. Deje de gobernar con lógica de mercado, crea en la ciencia, tenga una mirada filosófica moderna, crea en la razón, y sea menos medieval; dejándolo todo a la incertidumbre o buena voluntad de Dios. Convénzase que los planes en educación son los rieles por los cuales debemos avanzar, de lo que se trata es tener una buena locomotora, y ese es su Ministerio.

Deje de ver en los profesores una parvada de inoperantes, incultos, consumidores, amigos de la farándula, gritones de sala, e incapaces de llevar a la práctica una buena clase que logre trasmitir conocimientos a los niños. La realidad no es así. Es diferente. Haga el ejercicio de tomar un domingo cualquiera “El Mercurio”, y postule a esos avisos que publican los “sostenedores”. Firme un contrato por un año y hágase cargo de la responsabilidad de trabajar con un curso cualquiera, por así decir, de una comuna cualquiera como puede ser Puente Alto. Trabaje para un colegio en el cual la “dueña” maneje ese colegio como uno de sus negocios donde encontrará, restaurantes, parrilladas, carnicerías, hoteles y cosas así. Conozca a sus sostenedores Sr. Lavín, esa es la gente a quien se les traspasa los dineros públicos, provenientes de los impuestos para hacer educación con esos niños por quien Ud. rasga vestiduras.

Sr. Lavín trate de poner orden en esa sala. Por favor haga el ejercicio. Ud. lo dijo en su exposición; “los profesores deben poner disciplina”. Logre que sus alumnos apaguen los celulares, inténtelo. Haga un esfuerzo supremo y logre que se saquen sus MP3, MP4, de sus oídos. No les hable muy fuerte, porque son clientes y le pueden acusar, el Sr. Director por mandato del sostenedor siempre le dará la razón a ese alumno que le faltó el respeto, porque su trabajo es no perder una matrícula. No se le vaya a ocurrir tomar la asistencia y anotarla en el libro de clases, ese es un trabajo que hacen los inspectores, por especial encargo del Director. Nunca en ningún escenario vaya a tener más de cinco alumnos bajo la nota cuatro. Si lo hace, la UTP lo hará responsable y le obligará a realizar horas extras (sin pago) para “nivelar”. Pero eso no será necesario, Ud. obedecerá, y no se hará mala sangre.

Pero, no se preocupe, si un día no puede controlar su curso, llame a los inspectores de patio ellos llegaran presurosos a poner orden y con gestos de cuarteleros o gendarme someterán al alumno, lo doblegaran, lo mandaran a su casa, lo suspenderán y en caso extremo lo expulsarán, pero ese trabajo no es suyo es de los inspectores. Ud. tranquilo no haga nada, ya el orden volverá por algunos minutos y podrá “hacer su clase”, es decir deberá seguir tratando de poner disciplina.

¿Le hablé del Director?, pero no se preocupe, nunca lo conocerá, Él solo se relaciona con la UTP, los inspectores y uno que otro profesor, él teme acercarse a Ud. le mantendrá a distancia, nunca será su amigo, a lo menos para fines de buena convivencia. ¿Sabe porque Sr. Lavín, porque el 27 o 28 o quizás el 30 de diciembre Ud. será necesariamente despedido. Al día siguiente tendrá que volver a El Mercurio y buscar otro avisto para hacer clases el año próximo.

Esa es la educación basada en sostenedores. No la queremos. Exigimos volver a nuestra historia, queremos volver a un sistema responsable basado en la Educación Pública, heredera de la mirada profunda de visionarios como fue Pedro Aguirre Cerda, o la maestra de Temuco, Gabriela Mistral, o los sueños docente de ese estudiante de pedagogía en Francés como fue Pablo Neruda.

Hay una cosa muy fuerte en esta situación, dice relación a la ética que sustenta esta política educacional de la derecha. Es sabido que, el siglo XIX, Frederic Nietzsche había proclamado la muerte de Dios: “nosotros lo matamos”, señaló. Obviamente se refería a este Dios de occidente; ya no se puedes sustentar un Dios, único, bueno, bello y verdadero, con una práctica moral que niega esa teología, y le da un portazos a las cuestiones esenciales del cristianismo. Toda esta realidad que sufren nuestros niños, el niño chileno, como se titulaba ese antiguo silabario, es un ejemplo de ello. A ese niño, los asesores del Sr. Lavín con absoluto estado de conciencia, a sabiendas a que se le someterán intelectualmente, lo aplastan con esta política tendiente a terminar con la educación pública en todos sus estamentos. No olvidemos que el mismo Sr. Piñera alguna vez dijo; si conoces la cuna ya tendrás una idea del tipo de urna con la cual le enterrarán.

La principal contradicción que lleva en sus hombros la derecha es que niega en los hechos la moral que proclama. Sus máximas morales no valen nada, no la respetan, ni las aplican; y todo a cambio del dinero, esa es su única medida, le han arrebatado el saco de treinta monedas a Judas.

Esta contradicción no la podrán superar, un torrente de energía política saldrá a las calles. Un amplio acuerdo político y social se abrirá pasó. Una nueva alternativa se levantará. La madre de todas las batallas de nuestra época histórica, el tipo de educación, la ganarán los muchachos que marchan por su futuro. Por los profesores que mantienen su dignidad y llevan en su alma la escuela pública, el espíritu de los profesores normalistas ganará y se reproducirá en los establecimientos de educación superior que hoy los forman. Los Pedagógicos serán reanimados y se harán cargo de que estas nuevas generaciones lleven a las aulas de clases la ciencia y las artes; el viejo Sócrates no habrá bebido la cicuta en vano.